(24 2022) LEYENDA MAYA.- Se cuenta que Jacinto, un campesino maya, muy de madrugada se encaminaba para atender su milpa y cortar leña, se fue al monte por una nueva vereda abriéndose paso con su machete, al poco rato llegó a un pequeño claro y allí encontró una ruina maya pequeña, junto a ella una laja grande y encima había un perro de barro de tamaño normal.
El ejidatario al verlo tan natural y bonito, lo tomó y se lo llevó a su casa en donde lo puso encima de una mesa; todos los de su casa admiraron lo perfecto que estaba hecho; su esposa le dijo “Jacinto, tu sabes que esto es de los Aluxes, ellos lo adoran”, y Jacinto contestó “vamos haber que pasa”.
Pasaban debajo de las hamacas
Llegó la noche, entró la oscuridad y ya todos acostados, antes de la media noche empezaron a oír, carreras dentro de la casa, junto a ellos pasaban hasta debajo de las hamacas; los habitantes de la casa todos quietos, nadie se movía. Amaneció y el perro de barro ya no estaba; se lo llevaron.
Jacinto se fue a leñar como de costumbre, y de regreso a su casa se dirigió al claro donde estaba la ruina maya y junto a ella en la gran laja estaba el perro de barro, pues no se aguanto, se lo volvió a llevar a su casa; y de nuevo esa misma noche se volvieron a escuchar las carreras, por debajo de las hamacas, ahora mas bruscas las sacudidas al pasar; tiraron todo en la cocina, y a él antes de irse los Aluxes le cortaron la soga de su hamaca y se fue al suelo; encendió el pequeño foco y observó que el perro de barro ya no estaba.
Al día siguiente él volvió al monte, y al pasar de nuevo por las ruinas, sobre la laja se encontraba el perro de barro; no lo volvió a tocar.
Los Aluxes veneran a ese objeto de barro, que de ahí les llega la magia y energía que ellos tienen.
Si quieres escuchar, "Los Aluxes los encueraban", aquí te dejo el video.
Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.