La boda de Xdzunuúm era difícil de realizar a123

(04 2023) En el Reino del Mayab, la Xdzunuún (colibrí ) b123 estaba parada en una rama y lloraba al ver su pequeño nido, a pesar que llevaba días buscando chilibes, para construir su casa solo había visto unas cuantas ramas y hojas y no le alcanzaban. La xdzunuún quería acabar su nido pronto, ella quería casarse pero era muy pobre y se le parecía más difícil  organizar su boda. 

La xdzunuúm, era tan pequeña que su llanto apenas se escuchaba, la única que la escuchó fue la Xkokolché quien voló de rama en rama hasta encontrar a la triste pajarita. Al verla, le preguntó:

—¿Qué te pasa amiga xdzunuúm?

—¡Ay! Mi pena es muy grande—sollozó  más fuerte la xdzunuúm.

—Cuéntame, tal vez pueda ayudarte—dijo la xkokolché.

—¡No! Nadie puede remediar mi dolor—, siguió la xdzunuúm. 

—Andale, platícame que tienes, insistió la xkokolche—.

—Bueno—, accedió la xdzunuúm, fíjate que me quiero casar, pero mi novio y yo somos muy pobres no tenemos nido ni podemos hacer fiesta.

—Uy, eso si es un problema—, cuando hay matrimonio tiene que haber una gran pachanga. 

—¿Lo ves? Te lo dije, nadie me puede ayudar, la xdzunuúm—.

—No llores, espérate, ahorita se me ocurre algo— aseguró la xkokolché.

Las dos aves pensaron un rato: desesperada la xdzunuúm ya iba a llorar de nuevo, cuando la xkokolché tuvo una idea: —Mira, tu y yo solas no vamos a poder con la boda. Tenemos que llamar a otros animales para que nos ayuden—. Apenas acabó de hablar, la xkokolché tuvo una idea.

Mira tu y yo solas no vamos a poder con la boda. Tenemos que pedir ayuda a todos los animales del reino.  Y entonó una canción en maya: U tul chichan chiich, u kan socobel, mato fatal aun, minan nuucul.

De esta forma, la xkokolché contaba que una pajarita se quería casar, pero no tenía los recursos para hacerlo. Luego repitió la canción; como su voz era tan dulce, algunos animales y hasta el agua y los árboles se acercaron a escucharla. Cuando los vió atentos, les pidió ayuda con este canto. Minaan u xbakal, minaan u nokil, minan u xanbil, minan u xaccheil, minaan u neeneíl, minaan u Chuc-cí, minan u necteíl. Con esas palabras la xkokolché decía, no tiene collar, no tiene el vestido, no tiene los zapatos, no tiene el peine, no tiene los dulces, no tiene las flores. Mientras la xkokolche cantaba la xdzunuúm derramaba lagrimones. Así entre las dos, lograron que todos los presentes quisieran ayudar. Por un momento, se quedaron callados, luego escucharon voces.

—Que se haga la boda, yo daré el vestido— ofreció la araña y empezó a tejer una tela fina para vestir a la novia.

—Que se haga la boda, dijo la iguana, daré el peine— y se quitó unas púas.

—Que se haga la boda, yo daré el espejo dijo el cenote—,  en su agua cristalina podría contemplarse la novia.

—Que se haga la boda, yo daré los dulces—, la abeja se comprometió traer la miel de su panal. Con eso ya estaba listo todo para la boda. La xdzunuúm lloró de nuevo, pero de alegría. Voló a buscar el novio y le dijo que ya podían casarse. A los pocos días, se celebró una gran boda y por supuesto la xkokolché fue la madrina. Fueron muchos invitados, la xdznuúm dejó de quejarse de su pobreza, supo que contaba con grandes amigos en el reino maya.

Rezumen y Parrafos del Texto: Leyendas Mayas. Serie: literatura infantil

Autor: Elsy Alonzo

Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.

Fuentes de información