(22 2021) Leyendas mayas. Un monstruo gigante verde, que de su boca sale tres lenguas, como cuchillas, se robo a una mujer y el campesino trata de recuperarla. Este joven ha sido despojado de la mujer que ama, por el monstruo UAY-PACH, este muchacho a de recorrer un largo sendero de riesgos, que conducen a la cueva del monstruo. Los brujos le aconsejan, ellos son hombres, siete sabios, le dicen, lo que tiene que hacer para recuperar a su mujer.
Un sacrificio de siete negros gallos, tiene que caminar nueve milpas y en el camino se le atraviesa una bruja que le da unos cabellos de ella que para la buena suerte.
Más adelante se topa con un cenzontle que habla, dirigido por él sigue su camino hasta llegar al escondite del UAY-PACH y es recibido por sus guaruras, la serpiente Bolón tuppel kankabil que tiene nueve cabezas y el Ek Chapat, monstruo de pequeños pies, este duerme con los ojos abiertos, gracias a la magia de los pelos de la bruja.
Peleó con estos y los derroto y después mató al UAY -PACH y a su amante una mujer con cabeza de bestia. El recupera a su amada.
UAY-PACH.- Conocido como Ua Ua Pach, en los pueblos, en el silencio de la noche acostumbra entrar a la población, pone un pie en cada acera de la calle, los caminantes nocturnos despistados a veces pasan debajo del gigante, este cierra las piernas y los estrangula, si no, los agarra y a mordidas le rompe los huesos de las piernas, dicen; los que los han visto que muestra una sonrisa cuando los martiriza.
Los que no lo ven, son victimas, hay gente que cuenta que han visto al Uay Pach en su comunidad, el terror de los campesinos solitarios, el gigante era tan grande que el hombre le llegaba a las rodillas, sus ojos le salían fuego y era verde como una culebra le salían tres lenguas como cuchillos y tenía en el cuello, collares de hígados endurecidos de jabalí.
EK CHAPAT.- Vivía en lo más lejano de la selva también se devoraba a los campesinos que se atrevían a pasar por su madriguera era un monstruo de siete cabezas parecido a un cien pies gigante, que hablaba a los andantes, les decía acertijos el que no le respondía se los devoraba.
Aficionada a la lectura y escritura en especial a temas de leyendas.